El Alto de rodillas
El
Alto de rodillas
El fracaso de una identidad
Por: Pablo Velásquez
Días recientes de movilizaciones, de falta de movimiento
económico, falta de liderazgo claro, muestran un conflicto difícil de prever en
su desenlace.
Hace un par de semanas se declaró el paro indefinido y
bloqueo de caminos, a la cabeza del secretario ejecutivo de la COB, Argollo, y
un senador suplente, Condori.
La movilización parecía tener contundencia, 3 semanas y más.
La puesta probable, la COB, la CSUTCB y El Alto. En contra de un gobierno
estafador y sumamente corrupto. Qué de
no detenerlo hoy, llevará a la extrema pobreza en muy poco tiempo. La cuestión es vital, con consecuencias
graves en decenas de años.
A más de 3 semanas de bloqueos, todo parece desmoronarse.
Condori y Argollo se esconden. No
son líderes verdaderos, ni tienen idea de la lucha social. En un parangón, hasta Eva Copa se puso al
frente de Arturo Murillo en un contexto más complicado.
El peor enemigo del líder político es la cobardía.
La COB nunca convocó mayorías, y la única que sostiene la
movilización es la CSUTCB, los campesinos.
Y El Alto, de
rodillas; casi ausente de la movilización. Y esto se debe a múltiples factores
combinados.
En el 2003, la cohesión se debió a una generación migrante,
probablemente entre primera y segunda generación, y la conciencia histórica y
de exclusión más notables.
Entonces, se acuñó el término: El Alto de pie, nunca de
rodillas, mientras se expulsaba a la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Hubo una combinación de liderazgos, del campo y la
periferia. Pero nótese el factor común, la raza y el origen rural. Aquí no hay blancos ni grandes inversiones extranjeras.
Gracias a este proceso político es que el Estado invirtió un poco en El Alto. Un
teleférico y un par de hospitales. Muy poco en consideración del esfuerzo y el
alto costo.
Sin esto, nunca se hubiera invertido en esa periferia.
Pero en el inicio, la generación de migrantes campesinos
pronto se organizó en pequeños gobiernos locales ante la falta de Estado. Para
conseguir elementos básicos, como la luz, el agua, urbanización, etc. Logró consolidar
una estructura pequeña y liderazgos operativos, emulando el ayllu comunal y el
sindicato campesino.
Así que el 2003, la respuesta organizativa a la intervención
policial y militar resultó de su propio proceso.
El 2003 no sólo representa un evento político organizativo,
son los primeros hitos de fundación de una identidad, el alteño.
Aunque la fecha data de 1983, formalmente como fundación, es el 2003 cuando
realmente se hace su acto constitutivo.
Las identidades sociales
se forman a través de procesos heroicos y traumáticos ante eventos
adversos que unifican la identidad dispersa. El primer momento se había
reificado.
Un segundo momento de la constitución de la identidad es la nominalización, los verdes, los rojos, los
morados...
El patronímico alteño era ajeno e impuesto, y no representa
las cualidades de esa identidad. Aquel
intento fue muy ligero y pasajero. Se había hablado algo al respecto, pero no
tuvo repercusión.
Un tercer y cuarto momento son casi simultáneos. Son la habitabilidad y residencia permanentes
y la consolidación de la identidad.
Estos ni siquiera fueron considerados en más de 20 años.
Pero además el proceso fue inverso.
A que causal se debe este retroceso?
Por lo último, la identidad no logra consolidarse, porque el
grupo social al que se delegó indirectamente aquel papel, no era ni es un grupo
social. Vanos fueron los intentos de
lograr cohesión, el qamiri no es un centro de identidad, menos un polo de
desarrollo. Su única subsistencia está al
margen de la legalidad y residencia permanente, por tanto no puede construir
nada.
Los edificios llamados cholets en intención de ellos son
solo el esfuerzo de Fredy Mamani por otorgar sentido a un potencial, pero sin
asidero real, menos conciencia de su potencial.
El campesino que logra quedarse en El Alto, se convierte en un comerciante de baja
ralea, cuya máxima expresión es la UPEA. Universidad lograda por los campesinos
migrantes, convertida en sindicato por los comerciantes ya asentados.
Pero los comerciantes grandes o pequeños tienen algo en
común, no son ciudadanos plenos. Y eso se comparte con los migrantes campesinos
de primera generación, que viven entre el campo y la ciudad. Esa ciudadanía intersticial
no logra ni logrará formar o consolidar una identidad, no son alteños.
Los hijos, de tercera
o cuarta generación no cambian nada. No
lograron asentarse en El Alto, viven allí con el objetivo de migrar apenas se
pueda, y dejar atrás el pasado, para repetir el proceso de cholificación. Ellos
no son alteños, no quieren serlo.
Y sólo queda la intención de personajes aislados que
pretenden dar un sentido al vacío. Algún par de escritores y artistas
populares. Pero que tropiezan con el mismo problema, no son alteños en pleno, y
pretenden replicar lo que en otras ciudades, un eco sin mucha reverberación. Asimismo
la ideología cercana, el indianismo, que procuró cimentar alguna identidad en aquella periferia,
no logra consolidarse, primero por su exterioridad, y segundo por los lastres de
una vetusta generación .
Y entonces, quién es el alteño?
Qué es el alteño?
Probablemente, como sucede con los nacionalismos y las
naciones, deben aparecer nacionalistas. El reducido grupo que pretende
construir una identidad, un habitad.
Pero falta mucho aún, para ser una identidad alteña se debe
nacer ahí. Más, querer nacer ahí y morir ahí.
Lo que hay es una ciudad de tránsito, para volver a la
tierra de origen o ir a buscar una nueva tierra.
Pero también hay atisbos de algunos rasgos de esa identidad.
La primera y segunda generación
de migrantes echaron un gobierno, de lo que quedó un carácter estoico, heroico
y trabajador. Es lo único que hay de esa
posible ciudad.
Sin embargo, esa generación está quedando en el tiempo y
esas cualidades logradas se diluyen, no lograron reproducirse.
Quedan el eco de ese primer grito político de unidad, el
2003, y sus cualidades. Lo demás solo son eventos y personajes pasajeros.
El Alto estuvo de pie, hoy está de rodillas, porque no logró
constituirse.
La primera y segunda
generación dieron el primer hito heroico, la tercera y cuarta no la
reproducen, es más reniegan de ella. Pero tampoco construyen ni construirán
nada.
Pero a la vez las migraciones de primer y segunda generación
de diferentes tiempos continúan refundando, intentando construir una ciudad. Es
una ciudad en permanente potencia, pero no llega a ser.
Los hechos recientes del 2026 vuelven a traer el desafío,
hacerse ciudad. El Alto no se va a ser
con turistas o inquilinos de paso, sino con alteños de pura cepa. Queda aún el primer hito
constitutivo del 2003, ganado con sangre y dolor, es quizá el 2026, otra
oportunidad, para crear un segundo hito.
Al final, las epopeyas de las ciudades y su historia están
hechas de eso, de actos heroicos. Una generación ya mostró que es posible.
Puede, es posible, y quizás sea tomada la oportunidad para
erguir una identidad, pero mientras no se haga, nunca será una ciudad, sino sólo
una periferia un lugar de paso.
23 de mayo 2026, El Alto?


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